Caza Mayor

Castilla y León permitirá utilizar visión térmica en la caza mayor y durante el control nocturno del jabalí

La Junta anuncia una ampliación del uso de equipos térmicos para mejorar el control de la fauna silvestre, aunque todavía deberá concretar qué dispositivos estarán permitidos y bajo qué condiciones

La Junta de Castilla y León ha anunciado que permitirá utilizar equipos de visión térmica en actuaciones de caza mayor y control poblacional. La medida tendrá una aplicación especialmente amplia en el caso del jabalí, especie para la que se prevé autorizar estos dispositivos durante toda la noche.

Para el resto de especies de caza mayor, la previsión comunicada por la Administración autonómica es que puedan emplearse desde una hora antes del amanecer hasta una hora después de la puesta de sol.

El anuncio supone un cambio relevante para los cazadores de Castilla y León, que llevan años reclamando herramientas más eficaces para afrontar el incremento de determinadas poblaciones de fauna silvestre. Sin embargo, la medida todavía necesita un desarrollo normativo que aclare cómo podrá aplicarse en la práctica.

Hasta que esa regulación se publique, no puede darse por hecho que cualquier dispositivo térmico vaya a estar autorizado ni que pueda utilizarse libremente en todas las modalidades, terrenos o acciones cinegéticas.

El jabalí podrá controlarse durante toda la noche

La principal novedad afecta al jabalí. Según lo anunciado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, los equipos térmicos podrán emplearse durante toda la noche en las actuaciones destinadas a controlar esta especie.

La medida responde a una realidad conocida por cazadores, agricultores y gestores: buena parte de la actividad del jabalí se produce durante las horas de oscuridad. Esta circunstancia dificulta su localización mediante métodos convencionales y reduce la eficacia de muchas esperas y controles autorizados.

La visión térmica permite detectar diferencias de temperatura y localizar animales incluso cuando la luz ambiental es muy escasa. Su utilización puede facilitar la observación previa del terreno y ayudar a distinguir la presencia de fauna antes de realizar cualquier actuación.

No obstante, el empleo de estos equipos no elimina la obligación de identificar correctamente la pieza, comprobar el fondo del disparo y respetar todas las condiciones de seguridad. La tecnología puede aportar información adicional, pero no sustituye la responsabilidad del cazador.

Ampliación para el resto de la caza mayor

La Junta también prevé ampliar el uso de visión térmica al resto de especies de caza mayor. En estos casos, la franja anunciada comprenderá desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de su puesta.

La medida podría afectar a especies como el corzo, el ciervo, el gamo o el muflón, aunque será la futura regulación la que deberá determinar en qué modalidades, circunstancias y periodos podrá utilizarse.

Esta ampliación permitiría emplear dispositivos térmicos durante momentos de luz limitada, como los primeros minutos del amanecer o el final de la tarde, cuando algunas especies presentan una mayor actividad.

Para el sector cinegético, se trata de una herramienta que puede mejorar la detección de los animales y la valoración de cada lance. También puede ayudar a comprobar si existen otras piezas, ganado, personas o elementos del terreno en las proximidades.

Una demanda histórica del campo y del sector cinegético

El anuncio fue realizado por el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, durante una reunión de trabajo con representantes de ASAJA, Alianza UPA-COAG y UCCL. El encuentro estuvo centrado en la situación sanitaria de la ganadería y en las medidas que la Junta pretende impulsar frente a las enfermedades animales.

Pino asumió el cargo en junio de 2026 y su Consejería reúne actualmente las competencias autonómicas relacionadas con agricultura, ganadería, medio rural, caza, pesca, flora y fauna.

Agricultores, ganaderos y cazadores llevan tiempo reclamando una mayor flexibilidad en el uso de herramientas tecnológicas para controlar especies que provocan daños en cultivos y explotaciones.

El jabalí ocupa el centro de buena parte de estas reivindicaciones. Su capacidad de adaptación, sus hábitos predominantemente nocturnos y su presencia en terrenos agrícolas, forestales e incluso periurbanos dificultan el control de sus poblaciones.

La Junta considera que el uso de equipos térmicos puede contribuir a que las actuaciones sean más eficaces. El planteamiento forma parte de una estrategia más amplia destinada a facilitar la gestión de la fauna silvestre y reforzar la intervención de los cazadores frente a situaciones de sobreabundancia.

Daños agrícolas, accidentes y sanidad animal

El crecimiento de algunas poblaciones de ungulados tiene consecuencias que van más allá de la actividad cinegética.

En las zonas con mayor densidad, los jabalíes pueden ocasionar daños importantes en cultivos y pastos. También pueden irrumpir en carreteras, especialmente durante la noche, aumentando el riesgo de accidentes.

La sanidad animal fue otro de los argumentos tratados durante la reunión. La Administración autonómica relaciona la necesidad de gestionar determinadas poblaciones silvestres con la prevención y vigilancia de enfermedades que pueden afectar a la ganadería.

Durante el encuentro se abordaron cuestiones como la tuberculosis bovina, la peste porcina africana, la enfermedad de Newcastle y la influenza aviar. La Consejería ha defendido que la gestión de la fauna debe formar parte de una estrategia sanitaria más amplia, especialmente en territorios donde existe contacto entre animales silvestres y explotaciones ganaderas.

En el caso del jabalí, la preocupación por una posible entrada de la peste porcina africana en España ha reforzado durante los últimos años el debate sobre la necesidad de mantener poblaciones controladas y mejorar la vigilancia sanitaria.

Esto no significa que la simple autorización de equipos térmicos vaya a resolver por sí sola el problema. Su eficacia dependerá de cómo se integren en los planes cinegéticos, de las autorizaciones concedidas y de la coordinación entre propietarios, titulares de cotos, cazadores y administraciones.

La gran duda: qué se entiende por visor térmico

El anuncio ha sido recibido favorablemente por buena parte del sector, pero el comunicado de la Junta deja una cuestión importante sin resolver.

La información oficial habla de “visores térmicos nocturnos”, una expresión que puede incluir dispositivos con funciones muy diferentes.

Por un lado, existen visores térmicos de puntería que se instalan directamente sobre el arma o forman parte de su sistema de apuntado. Por otro, se encuentran los monoculares y binoculares térmicos independientes, empleados para observar, detectar o identificar animales sin estar conectados al arma.

La diferencia no es menor. Autorizar un dispositivo de observación no implica necesariamente permitir un visor térmico acoplado al arma, y viceversa.

Las primeras informaciones publicadas tras el anuncio coinciden en que todavía no se ha precisado si la futura autorización incluirá ambos tipos de equipos o únicamente determinados modelos.

La norma también deberá aclarar si se permitirán aparatos de visión nocturna convencionales, intensificadores de luz y dispositivos digitales, o si la autorización quedará limitada exclusivamente a tecnología térmica.

Tampoco se conoce todavía en qué modalidades podrán utilizarse

Otro aspecto pendiente es el alcance cinegético de la medida.

La Junta deberá concretar si estos equipos podrán utilizarse con carácter general durante la caza autorizada o si quedarán restringidos a actuaciones específicas de control por daños agrícolas, riesgo sanitario, seguridad vial o sobreabundancia.

También tendrá que establecer si será necesaria una autorización individual, una previsión expresa en el plan cinegético del coto o una comunicación previa a la Administración.

Estas condiciones son importantes porque no es lo mismo desarrollar una espera ordinaria dentro del periodo hábil que participar en una actuación extraordinaria de control poblacional.

Por ese motivo, los cazadores deberán esperar a la publicación de la normativa antes de adquirir equipos o modificar su forma de cazar. El anuncio confirma la dirección que pretende seguir la Junta, pero todavía no permite conocer todos los requisitos legales.

La seguridad tendrá que ocupar un lugar central

El uso de visión térmica puede mejorar la detección, pero la caza nocturna también plantea dificultades específicas.

La falta de luz reduce la percepción directa del entorno, las distancias y los obstáculos. Además, la imagen térmica no siempre ofrece el mismo nivel de detalle que una observación convencional.

Por ello, la futura regulación debería establecer condiciones claras sobre identificación de las piezas, distancias de seguridad, zonas autorizadas, sistemas de comunicación y formación de los usuarios.

También será necesario diferenciar entre detectar un animal y disponer de las condiciones adecuadas para efectuar un disparo. La presencia de una señal térmica no garantiza por sí sola que la pieza esté correctamente identificada ni que exista un fondo seguro.

La tecnología debe entenderse como una herramienta de apoyo, no como una autorización para reducir las precauciones.

El precinto digital dejará de ser obligatorio

Durante la misma reunión, el consejero recordó que la Junta modificará el sistema de precinto digital para que deje de ser obligatorio.

El nuevo planteamiento permitirá mantener alternativas al registro telemático, atendiendo a las dificultades de cobertura móvil y a la brecha digital que todavía existe en buena parte del medio rural.

El sistema digital había generado rechazo entre algunos cazadores, especialmente entre quienes desarrollan su actividad en zonas con mala conexión o tienen dificultades para utilizar aplicaciones móviles.

La decisión de mantenerlo como una opción voluntaria pretende facilitar la gestión de las capturas sin obligar a todos los usuarios a depender exclusivamente de un teléfono.

Tanto esta modificación como el anuncio sobre la visión térmica muestran un cambio de orientación en la política cinegética de la comunidad.

Un avance esperado, pero todavía pendiente de regulación

La futura autorización de equipos térmicos representa una de las medidas más esperadas por el sector cinegético y agrario de Castilla y León.

Su aplicación durante toda la noche en el control del jabalí podría mejorar la eficacia de actuaciones que actualmente resultan complicadas debido a los hábitos de la especie. La ampliación al resto de la caza mayor también abre nuevas posibilidades durante las franjas de menor luminosidad.

Sin embargo, todavía quedan demasiadas cuestiones abiertas como para considerar que el uso de estos aparatos está permitido de manera inmediata y general.

La Junta deberá definir qué dispositivos podrán emplearse, si podrán instalarse sobre el arma, en qué modalidades estarán autorizados, qué permisos serán necesarios y qué medidas de seguridad deberán cumplirse.

Hasta entonces, el anuncio debe entenderse como el compromiso político de introducir un cambio normativo, no como una autorización automática para utilizar cualquier equipo térmico en el campo.

El sector ha conseguido que una de sus reivindicaciones históricas entre en la agenda de la Administración. Ahora falta lo más importante: que la norma sea clara, aplicable y adaptada a las necesidades reales de quienes gestionan la fauna sobre el terreno.